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Sosteniendo un libro de oraciones

REFLEXIONES & ENSEÑANZA

PARASHÁ SEMANAL DE LA TORÁ

La Torá es fundamentalmente el libro que le revela al hombre la VOLUNTAD de Hashem, que debe hacer y cómo debe hacerlo y el objetivo del hombre es apegarse a Hashem.

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Parashá 07 Vaietzé

Génesis 28:10 – 32:3 


 

Aliyás de la Torá:

  1. 28:10-22

  2. 29:1-17

  3. 29:18 – 30:13

  4. 30:14-27

  5. 30:28 – 31:16

  6. 31:17-42

  7. 31:43 – 32:2(3 heb.)

  8. Maftir: 31:55(32:1 heb.) – 32:2(3 heb.)

Haftará: Oseas 12:13 – 14:10 (Ashken.) 11:7 – 12:11(12 heb.) (Sefard.)

Los Escritos Mesiánicos: Marcos 10:32 – 11:3

Esta Parashá contiene:

PERAKIM (Capítulos)= 5

PESUKIM (Versículos)= 148

MITZVOT ASE= 0

MITZVOT LO TAASE=0

CAPÍTULO 28

Iaakov parte de Beer Sheva hacía Jarán. El sueño de la escalera

Primera aliyá, 28:10-22

Gén 28:10  Y salió Jacob de Beerseba, y fue para Harán.

Gén 28:11  Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. (Haz clic para ver comentario)

Gén 28:12  Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.

Gén 28:13  Y he aquí, el SEÑOR estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Gén 28:14  También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra.

Gén 28:15  He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.

Gén 28:16  Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el SEÑOR está en este lugar y yo no lo sabía.

Gén 28:17  Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo.

Gén 28:18  Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima.

Gén 28:19  Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel, aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz.

Gén 28:20  Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir,

Gén 28:21  y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios.

Gén 28:22  Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.

CAPÍTULO 29

Iaakov encuentra a Rajel

(Introducción)

Iaacov se encuentra con Rajel junto al pozo. Nuevamente un pozo se transforma en el lugar en el que una de las personalidades señeras de la historia judía encuentra su pareja. Junto a un pozo. Eliezer había encontrado a Rivká, y posteriormente también Moshé encontraría a Tzipora junto a un pozo. Además, como lo demuestran los relatos referidos a Abraham y a Itzjak, los pozos tenían un gran significado simbólico. Los comentaristas señalan que el agua que corre bajo la tierra simboliza la sabiduría: está enterrada y oculta, pero tienen acceso a ella quienes comprenden que es fundamental para la vida y que justifica el colosal esfuerzo necesario para extraerla a la superficie. Las mujeres también representan la sabiduría: La sabiduría de las mujeres construye su hogar (Mishlei 14:1). Prueba de ello es que cuando Abraham titubeo en expulsar a Hagar e Ishmael ante la insistencia de Sará, Hashem le dijo que hiciera todo lo que ella pida (21:12). Por lo tanto , es comprensible que se estableciera una asociación entre los símbolos humanos de sabiduría y sus contrapartes en el mundo de la naturaleza.

Segunda aliyá, 29:1 - 17

Gén 29:1  Entonces Jacob siguió su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:2  Y miró, y vio un pozo en el campo, y he aquí, tres rebaños de ovejas estaban echados allí junto a él, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra sobre la boca del pozo era grande.

Gén 29:3  Cuando todos los rebaños se juntaban allí, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvían a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.

Gén 29:4  Y Jacob dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán.

Gén 29:5  Entonces les dijo: ¿Conocéis a Labán, hijo de Nacor? Y ellos respondieron: Lo conocemos.

Gén 29:6  Y él les dijo: ¿Se encuentra bien? Y dijeron: Está bien; mira, su hija Raquel viene con las ovejas.

Gén 29:7  Y él dijo: He aquí, aún es pleno día, no es tiempo de recoger el ganado. Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas.

Gén 29:8  Pero ellos dijeron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y quiten la piedra de la boca del pozo; entonces daremos de beber a las ovejas.

Gén 29:9  Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora.

Gén 29:10  Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre.

Gén 29:11  Entonces Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:12  Y Jacob hizo saber a Raquel que él era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y se lo hizo saber a su padre.

Gén 29:13  Y sucedió que cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces él contó a Labán todas estas cosas.

Gén 29:14  Y le dijo Labán: Ciertamente tú eres hueso mío y carne mía. Y Jacob se quedó con él todo un mes.

Gén 29:15  Y Labán dijo a Jacob: ¿Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde? Hazme saber cuál será tu salario.

Gén 29:16  Labán tenía dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

Gén 29:17  Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.

Tercera aliyá, 29:18 - 30:13

Gén 29:18  Y Jacob se había enamorado de Raquel, y dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:19  Y Labán dijo: Mejor es dártela a ti que dársela a otro hombre; quédate conmigo.

Gén 29:20  Jacob, pues, sirvió siete años por Raquel, y le parecieron unos pocos días, por el amor que le tenía. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:21  Entonces Jacob dijo a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:22  Y Labán reunió a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.

Gén 29:23  Y sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la trajo, y Jacob se llegó a ella.

Gén 29:24  Y Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva.

Gén 29:25  Cuando fue de mañana, he aquí que era Lea. Y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No fue por Raquel que te serví? ¿Por qué, pues, me has engañado? (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:26  Y Labán respondió: No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.

Gén 29:27  Cumple la semana nupcial de ésta, y te daremos también la otra por el servicio que habrás de rendirme aún otros siete años. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:28  Así lo hizo Jacob, y cumplió la semana de ella; y él le dio a su hija Raquel por mujer.

Gén 29:29  Y Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva. (Haz clic para ver comentario)

Gén 29:30  Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea; y sirvió a Labán durante otros siete años.

Nacimiento de los doce hijos de Iaakov. Las Doce Tribus

Gén 29:31  Vio el SEÑOR que Lea era aborrecida, y le concedió hijos; pero Raquel era estéril.

Gén 29:32  Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén, pues dijo: Por cuanto el SEÑOR ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará.

Gén 29:33  Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el SEÑOR ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo. Así que le puso por nombre Simeón.

Gén 29:34  Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos. Así que le puso por nombre Leví.

Gén 29:35  Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al SEÑOR; así que le puso por nombre Judá; y dejó de dar a luz.

CAPÍTULO 30

Gén 30:1  Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

Gén 30:2  Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?

Gén 30:3  Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos.

Gén 30:4  Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella.

Gén 30:5  Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob.

 

Gén 30:6  Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan.

Gén 30:7  Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Gén 30:8  Y Raquel dijo: Con grandes luchas he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido. Y le puso por nombre Neftalí.

Gén 30:9  Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob.

Gén 30:10  Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.

Gén 30:11  Y Lea dijo: ¡Cuán afortunada! Y le puso por nombre Gad.

Gén 30:12  Después Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Gén 30:13  Y Lea dijo: Dichosa de mí; porque las mujeres me llamarán bienaventurada. Y le puso por nombre Aser.

Cuarta aliyá, 30:14 - 25

Gén 30:14  Fue Rubén en los días de la cosecha de trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo.

Gén 30:15  Pero ella le respondió: ¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo. (Haz clic para ver comentario)

Gén 30:16  Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche. (Haz clic para ver comentario)

Gén 30:17  Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.

Gén 30:18  Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar.

Gén 30:19  Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. (Haz clic para ver comentario)

Gén 30:20  Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo, porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabulón.

Gén 30:21  Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.

Gén 30:22  Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos.

Gén 30:23  Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta.

Gén 30:24  Y le puso por nombre José, diciendo: Que el SEÑOR me añada otro hijo.

Iaacov procura regresar a su Tierra, pero Labán lo retiene

Gén 30:25  Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra.

Gén 30:26  Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y déjame ir; pues tú bien sabes el servicio que te he prestado.

Gén 30:27  Pero Labán le respondió: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, quédate conmigo; me he dado cuenta de que el SEÑOR me ha bendecido por causa tuya.

Quinta aliyá, 30:28 - 31:16

Gén 30:28  Y añadió: Fíjame tu salario, y te lo daré.

Gén 30:29  Mas él le respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo le ha ido a tu ganado conmigo.

Gén 30:30  Porque tenías poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud; y el SEÑOR te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, ¿cuándo proveeré yo también para mi propia casa?

Gén 30:31  Y él respondió: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me des nada. Volveré a pastorear y a cuidar tu rebaño si tan sólohaces esto por mí:

Gén 30:32  déjame pasar por entre todo tu rebaño hoy, apartando de él toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y ése será mi salario.

Gén 30:33  Mi honradez responderá por mí el día de mañana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, si es hallado conmigo, se considerará robado.

Gén 30:34  Y Labán dijo: Muy bien, sea conforme a tu palabra.

 

Gén 30:35  Aquel mismo día apartó Labán los machos cabríos rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tenía algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso todo al cuidado de sus hijos.

Gén 30:36  Y puso una distancia de tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.

Iaacov aplica técnicas especiales para la reproducción de animales con características genéticas específicas

Gén 30:37  Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les sacó tiras blancas de la corteza, descubriendo así lo blanco de las varas.

Gén 30:38  Y colocó las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaños venían a beber; y se apareaban cuando venían a beber.

Gén 30:39  Así se apareaban los rebaños junto a las varas; y los rebaños tenían crías rayadas, moteadas y manchadas.

Gén 30:40  Y Jacob apartó los corderos, y puso los rebaños en dirección a lo rayado y a todo lo negro en el rebaño de Labán, y puso su propio hato aparte; no lo puso con el rebaño de Labán.

Gén 30:41  Además, sucedía que cada vez que los más robustos del rebaño se apareaban, Jacob ponía las varas a la vista del rebaño en los canales, para que se aparearan frente a las varas;

Gén 30:42  pero cuando el rebaño era débil, no las ponía, de manera que las crías débiles vinieron a ser de Labán y las robustas de Jacob.

Gén 30:43  Así prosperó el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaños, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

CAPÍTULO 31

Iaacov decide huir de Labán

Gén 31:1  Pero Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza.

Gén 31:2  Y Jacob observó la actitud de Labán, y he aquí, ya no era amigable para con él como antes.

Gén 31:3  Entonces el SEÑOR dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo.

Gén 31:4  Jacob, pues, envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño,

Gén 31:5  y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es amigable para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Gén 31:6  Y vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas.

Gén 31:7  No obstante vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme.

Gén 31:8  Si él decía: "Las moteadas serán tu salario", entonces todo el rebaño paría moteadas; y si decía: "Las rayadas serán tu salario", entonces todo el rebaño paría rayadas.

Gén 31:9  De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.

Gén 31:10  Y sucedió que por el tiempo cuando el rebaño estaba en celo, alcé los ojos y vi en sueños; y he aquí, los machos cabríos que cubrían las hembras eran rayados, moteados y abigarrados.

Gén 31:11  Entonces el ángel de Dios me dijo en el sueño: "Jacob"; y yo respondí: "Heme aquí."

Gén 31:12  Y él dijo: "Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabríos que están cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

Gén 31:13  "Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste un pilar, donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste."

Gén 31:14  Y Raquel y Lea respondieron, y le dijeron: ¿Tenemos todavía nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre?

Gén 31:15  ¿No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y también ha consumido por completo el precio de nuestra compra.

Gén 31:16  Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.

Sexta aliyá, 31:17 - 42

Iaacov parte de regreso hacia la Tierra Prometida

Gén 31:17  Entonces Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,

Gén 31:18  y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que había acumulado, el ganado adquirido que había acumulado en Padán-aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canaán.

Gén 31:19  Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos que eran de su padre.

Gén 31:20  Y Jacob engañó a Labán arameo al no informarle que huía.

Gén 31:21  Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó, cruzó el río Eufrates y se dirigió hacia la región montañosa de Galaad.

Gén 31:22  Y al tercer día, cuando informaron a Labán que Jacob había huido,

Gén 31:23  tomó a sus parientes consigo y lo persiguió por siete días; y lo alcanzó en los montes de Galaad.

Gén 31:24  Pero Dios vino a Labán arameo en sueños durante la noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal.

Gén 31:25  Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Y Jacob había plantado su tienda en la región montañosa, y Labán y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.

Gén 31:26  Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Qué has hecho, engañándome y llevándote a mis hijas como si fueran cautivas de guerra?

Gén 31:27  ¿Por qué huiste en secreto y me engañaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegría y cantos, con panderos y liras?

Gén 31:28  ¿Por qué no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente.

Gén 31:29  Tengo poder para hacerte daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló, diciendo: "Guárdate de hablar nada con Jacob ni bueno ni malo."

Gén 31:30  Y ahora, ciertamente te has marchado porque añorabas mucho la casa de tu padre; pero ¿por qué robaste mis dioses?

Gén 31:31  Entonces Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues dije: "No sea que me quites a tus hijas a la fuerza."

Gén 31:32  Pero aquel con quien encuentres tus dioses, no vivirá. En presencia de nuestros parientes indica lo que es tuyo entre mis cosas y llévatelo. Pues Jacob no sabía que Raquel los había robado. (Haz clic para ver comentario)

Gén 31:33  Entró entonces Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no losencontró. Después salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel.

Gén 31:34  Y Raquel había tomado los ídolos domésticos, los había puesto en los aparejos del camello y se había sentado sobre ellos. Y Labán buscó por toda la tienda, pero no los encontró.

Gén 31:35  Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con lo que es común entre las mujeres. Y él buscó, pero no encontró los ídolos domésticos.

Gén 31:36  Entonces se enojó Jacob y riñó con Labán; y respondiendo Jacob, dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que tan enardecidamente me hayas perseguido?

Gén 31:37  Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.

Gén 31:38  Estos veinte años yo he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaños.

Gén 31:39  No te traía lo despedazado por las fieras; yo cargaba con la pérdida. Tú lo demandabas de mi mano, tanto lorobado de día como lo robado de noche.

Gén 31:40  Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

Gén 31:41  Estos veinte años he estado en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tu rebaño, y diez veces cambiaste mi salario.

Gén 31:42  Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia. (Haz clic para ver comentario)

Séptima aliyá, 31:43 - 54

Gén 31:43  Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaños mis rebaños, y todo lo que ves es mío. ¿Pero qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz? 

Gén 31:44  Ahora bien, ven, hagamos un pacto tú y yo y que sirva de testimonio entre tú y yo.

Gén 31:45  Entonces Jacob tomó una piedra y la levantó como señal.

Gén 31:46  Y Jacob dijo a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón.

Gén 31:47  Labán lo llamó Jegar Sahaduta, pero Jacob lo llamó Galed.

Gén 31:48  Y Labán dijo: Este montón es hoy un testigo entre tú y yo. Por eso lo llamó Galed;

Gén 31:49  y Mizpa, porque dijo: Que el SEÑOR nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro.

Gén 31:50  Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre tú y yo.

Gén 31:51  Y Labán dijo a Jacob: Mira este montón, y mira el pilar que he puesto entre tú y yo.

Gén 31:52  Testigo sea este montón y testigo sea el pilar de que yo no pasaré de este montón hacia ti y tú no pasarás de este montón y de este pilar hacia mí, para hacer daño.

Gén 31:53  El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros. Entonces Jacob juró por el que temía su padre Isaac.

Gén 31:54  Luego ofreció Jacob un sacrificio en el monte, y llamó a sus parientes a comer; y comieron, y pasaron la noche en el monte.

Gén 31:55  Y Labán se levantó muy de mañana, besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo. Entonces Labán partió y regresó a su lugar.

CAPÍTULO 32

Maftir

Gén 32:1  Y cuando Jacob siguió su camino, los ángeles de Dios le salieron al encuentro.

Gén 32:2  Y al verlos, Jacob dijo: Este es el campamento de Dios; por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim.

HAFTARAT VAYETSÉ

Hoshea (Oseas) 11:7 - 14:10

Hoshea (Oseas) 11

Hashem se compadece de Israel

Ose 11:7  Pues mi pueblo se mantiene infiel contra mí; aunque ellos lo llaman para que se vuelva al Altísimo, ninguno leexalta.

Ose 11:8  ¿Cómo podré abandonarte, Efraín? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión.

Ose 11:9  No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efraín. Porque yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

Ose 11:10  En pos del SEÑOR caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.

Ose 11:11  De Egipto vendrán temblando como aves, y de la tierra de Asiria como palomas, y yo los estableceré en sus casas—declara el SEÑOR.

Ose 11:12  Efraín me rodea de mentiras, y de engaño la casa de Israel; Judá todavía anda lejos de Dios, y del Santo, que es fiel.

Hoshea (Oseas) 12

Iehudá - el Reino del Sur - conserva su lealtad

Ose 12:1  Efraín se alimenta de viento, y persigue sin cesar al solano. Multiplica la mentira y la violencia; hacen además pacto con Asiria, y el aceite es llevado a Egipto.

Ose 12:2  El SEÑOR tiene también contienda con Judá, y castigará a Jacob conforme a sus caminos; conforme a sus obras le pagará.

Ose 12:3  En el vientre tomó a su hermano por el calcañar, y en su madurez luchó con Dios.

Ose 12:4  Sí, luchó con el ángel y prevaleció, lloró y le pidió su ayuda; en Betel le encontró, y allí El habló con nosotros,

Ose 12:5  sí, el SEÑOR, Dios de los ejércitos, el SEÑOR es su nombre.

Efraim rechaza a sus profetas

Ose 12:6  Y tú, vuelve a tu Dios, practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Dios.

Ose 12:7  A un mercader, en cuyas manos hay balanzas falsas, le gusta oprimir.

Ose 12:8  Y Efraín ha dicho: Ciertamente me he enriquecido, he adquirido riquezas para mí; en todos mis trabajos no hallarán en mí iniquidad alguna que sea pecado.

Ose 12:9  Pero yo he sido el SEÑOR tu Dios desde la tierra de Egipto; de nuevo te haré habitar en tiendas, como en los días de la fiesta señalada.

Ose 12:10  También he hablado a los profetas y multipliqué las visiones; y por medio de los profetas hablé en parábolas.

Ose 12:11  ¿Hay iniquidad en Galaad? Ciertamente son indignos. En Gilgal sacrifican toros, sí, sus altares son como montones de piedra en los surcos del campo.

Ose 12:12  Mas Jacob huyó a la tierra de Aram, e Israel sirvió por una mujer, y por una mujer cuidó rebaños.

Ose 12:13  Por un profeta el SEÑOR hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.

Ose 12:14  Efraín le ha irritado amargamente; por eso su Señor dejará sobre él su culpa de sangre, y le devolverá su oprobio.

Hoshea (Oseas) 13

Caída de Efraim

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Ose 13:1  Cuando Efraín hablaba, reinaba el temor; se había exaltado a sí mismo en Israel, pero por causa de Baal pecó y murió.

Ose 13:2  Y ahora continúan pecando: se hacen imágenes fundidas, ídolos, con su plata, conforme a su pericia, todo ello obra de artífices. De ellos dicen: Que los hombres que sacrifican, besen los becerros.

Ose 13:3  Por tanto, serán como niebla de la mañana, y como rocío que pronto desaparece, como paja aventada de la era, y como humo de chimenea.

Ose 13:4  Mas yo he sido el SEÑOR tu Dios desde la tierra de Egipto; no reconocerás a otro dios fuera de mí, pues no hay más salvador que yo.

Ose 13:5  Yo te cuidé en el desierto, en tierra muy seca.

Ose 13:6  Cuando comían sus pastos, se saciaron, y al estar saciados, se ensoberbeció su corazón; por tanto, se olvidaron de mí.

Ose 13:7  Seré, pues, para ellos como león; como leopardo junto al camino acecharé.

Ose 13:8  Como osa privada de sus cachorros, me enfrentaré a ellos y les desgarraré el pecho, y allí los devoraré como leona, como los desgarraría una bestia salvaje.

Ose 13:9  Tu destrucción vendrá, oh Israel, porque estás contra mí, contra tu ayuda.

Vana es la fe en reyes y dirigentes humanos

Ose 13:10  ¿Dónde está ahora tu rey para que te salve en todas tus ciudades, y tus jueces de quienes me decías: Dame rey y príncipes?

Ose 13:11  Te di rey en mi ira, y te lo quité en mi furor.

Ose 13:12  Atada está la iniquidad de Efraín, guardado su pecado.

Ose 13:13  Dolores de parto vienen sobre él; no es un hijo sensato, porque no es hora de que se demore en la apertura del vientre.

Ose 13:14  ¿Los libraré del poder del Seol? ¿Los redimiré de la muerte? ¿Dónde están, oh muerte, tus espinas? ¿Dónde está, oh Seol, tu aguijón? La compasión estará oculta a mi vista.

Ose 13:15  Aunque él florezca entre los juncos, vendrá el solano, viento del SEÑOR que sube del desierto, y su fuente se secará y su manantial se agotará; despojará su tesoro de todos los objetos preciosos.

Ose 13:16  Samaria será considerada culpable, porque se rebeló contra su Dios. Caerán a espada; serán estrellados sus niños, y abiertos los vientres de sus mujeres encinta.

Hoshea (Oseas) 14

Llamado a retornar a la senda de Hashem

Ose 14:1  Vuelve, oh Israel, al SEÑOR tu Dios, pues has tropezado a causa de tu iniquidad.

Ose 14:2  Tomad con vosotros palabras, y volveos al SEÑOR. Decidle: Quita toda iniquidad, y acéptanos bondadosamente, para que podamos presentar el fruto de nuestros labios.

Ose 14:3  Asiria no nos salvará, no montaremos a caballo, y nunca más diremos: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, pues en ti el huérfano halla misericordia.

Ose 14:4  Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos.

Ose 14:5  Seré como rocío para Israel; florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como los cedros del Líbano.

Ose 14:6  Brotarán sus renuevos, y será su esplendor como el del olivo, y su fragancia como la de los cedros del Líbano.

Ose 14:7  Los que moran a su sombra, cultivarán de nuevo el trigo y florecerán como la vid. Su fama será como la del vino del Líbano.

Ose 14:8  Efraín, ¿qué tengo yo que ver ya con los ídolos? Yo respondo y te cuido. Yo soy como un frondoso ciprés; de mí procede tu fruto.

Ose 14:9  Quien es sabio, que entienda estas cosas; quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEÑOR, y los justos andarán por ellos; pero los transgresores tropezarán en ellos.

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